domingo, 13 de diciembre de 2015

De algún otro planeta

Como vimos en la primera noticia de esta serie, los platillos volantes estuvieron asociados desde su aparición inicial a la Guerra Fría y a armas de las potencias implicadas. El investigador norteamericano Martin Kottmeyer dedicó un ensayo a explorar la relación entre el miedo nuclear y el mito de los platillos volantes (Kottmeyer, 2001), y entre las hipótesis explicativas del caso Arnold se ha esgrimido la posibilidad de que el testigo viese en realidad alas volantes, aviones con forma de media luna desarrollados por los hermanos Horten en Alemania y confiscados por los norteamericanos al finalizar la guerra (Petit, 1995). Los platillos volantes habrían sido, según Diario de Avisos (Santa Cruz de Tenerife) de 3 de marzo de 1949, el antecedente de las “lunas volantes”, unas enormes armas de guerra salidas de la imaginación de algún periodista de la época con las que los USA pretendían controlar el mundo por medio de la “guerra fría interplanetaria”. Estas alas iban a ser colocadas en órbita terrestre y tendrían capacidad para lanzar bombas atómicas o fulminar a cualquier enemigo con sus rayos de fuego, en realidad rayos de sol concentrados.


La Provincia, 15-3-1950

Hoy puede parecer al lector algo extraído de una mediocre película de serie B, pero en la época el miedo a la tecnología espacial y en particular a las armas aéreas era habitual; y los platillos entrevistos por medio mundo podían ser un ejemplo de todo ello, a pesar de que desde el Mando de la Aviación norteamericana se repitiera a diario, según recoge La Provincia (Las Palmas de Gran Canaria) de 15 de marzo de 1950, que los platillos volantes “de algún otro planeta” (esta posibilidad entra en escena por estos meses) no existen sino en la imaginación de las gentes. ¡Y qué mejor lugar para mostrar su poder que habitar en la imaginación del hombre de la calle!; no han salido de este refugio sin puertas desde entonces.

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Kottmeyer, Martin (2001). Transmutaciones. Un catálogo de temas nucleares en la mitología ovni. Biblioteca “Camille Flammarion”, Fundación Anomalía, Santander.

Petit, Antonio (1995). "24 de junio de 1947: los 9 discos de Arnold". En: Cuadernos de Ufología, 19-20, 2ª época, Fundación Anomalía, Santander.

viernes, 23 de octubre de 2015

Platillo volante estrellado en Hollywood

El Día (Santa Cruz de Tenerife) informó el 19 de julio de 1947 de que un platillo volante de 75 centímetros de diámetro había chocado en Hollywood contra la casa de un tal Rusell Long.


Se lo llevaron los bomberos después de que estuviera echando una columna de humo durante diez minutos. Se trató de una de las bromas que por entonces empezaron a proliferar (http://marcianitosverdes.haaan.com/2011/10/el-da-despus-de-roswell-32/ y http://web.archive.org/web/20080517115859/http://kenny.anomalyresponse.org/47Hollywood.html) a la caza de las recompensas que se ofrecían por capturar un platillo de los que tenían sugestionada a la opinión pública norteamericana, como aseguraba la noticia de agencia.

miércoles, 16 de septiembre de 2015

Platillo volante en Cartagena

La primera noticia sobre la observación de un platillo volante en territorio nacional apareció publicada en La Tarde (Santa Cruz de Tenerife) el 2 de agosto de 1947. Con anterioridad aparecieron algunas referencias a observaciones desde otros lugares del mundo y sobre la naturaleza de lo que se estaba observando en Estados Unidos (Buenos Aires, golfo de Vizcaya, Shanghái, Zurich…). La noticia de La Tarde hace referencia a un “platillo volador” observado desde Cartagena a las 5 de la madrugada del día indicado. El cura de la iglesia de la Concepción, Juan Jesús Orduña, vio un resplandor, se asomó a la ventana y contempló una luz roja que emanaba de un disco de fuego que lanzaba chispas, hasta que poco después observó una gran columna de humo. El testigo no hizo mención a platillos volantes, expresión con que tituló su crónica la agencia Cifra.


Merece la pena hacer constar que ABC, en su edición de 3 de agosto de 1947, ofreció al lector la explicación de lo que había visto el sacerdote de Cartagena: una avería en la línea de 60.000 voltios que suministra energía al Consejo Ordenador de las Construcciones Navales Militares, lo que provocó un cortocircuito con chisporroteo, explosión y humareda contemplados no sólo por el testigo citado sino por otros residentes en el barrio cartagenero de la Concepción.

Cuando la prensa se hace eco de esta primera observación empezaba a afianzarse el rumor, así que era cuestión de tiempo, de días, que acabara manifestándose en España, ya sea por boca de los testigos, ya por la imaginativa pluma de los periodistas de agencia y de redacción periodística. Nada nuevo al respecto desde entonces.

lunes, 7 de septiembre de 2015

Un arma especial...

Cuatro días más tarde (ver entrada anterior), La Tarde (12 de julio de 1947) recoge las declaraciones del vicealmirante Blandy, que indica que “Debe tratarse de un arma especial con la cual no estoy familiarizado”. Pero algo se perdió en la traducción, puesto que a continuación dice que “Estoy sorprendido de que con su posición en el aire no pierda la cantidad de comentarios que en su entorno se han hecho”. El vicealmirante Blandy (La Tarde cambia por error su apellido a “Brandy”) fue el responsable del lanzamiento de la primera bomba atómica en el atolón de Bikini, como informó ABC en su edición de 2 de julio de 1946.

La Tarde, 12-7-1947

De propina, informaron de la una visión desde la ciudad argentina de La Plata de uno de esos platillos volantes que por entonces se empezaban a divisar por diversos lugares. La moda de las extrañas apariciones empezaba a extenderse fuera de los USA.

miércoles, 2 de septiembre de 2015

¡Platillos volantes!

La primera referencia a los platillos volantes en la prensa canaria se halla en La Provincia (Las Palmas de Gran Canaria) el 8 de julio de 1947. Dos semanas antes, el 24 de junio, había tenido lugar el caso fundacional de la historia de los ovnis: la observación de Kenneth Arnold de nueve objetos brillantes en el estado norteamericano de Washington que se movían como platos lanzados contra el agua, entrando y saliendo de la formación a gran velocidad. A partir de entonces, se desató una auténtica epidemia de observaciones por todo el país. Por entonces, como quedó demostrado en las primeras encuestas de opinión realizadas, el origen extraterrestre de los misteriosos platillos no se contemplaba, ya que se pensaba que eran armas secretas, bien soviéticas, bien norteamericanas. El caso Arnold ha sido estudiado hasta la saciedad y lo más probable es que se tratara de un vuelo de prueba de aeronaves secretas. El ensayo más exhaustivo al respecto es el de MartinShough: The Singular Adventure of Mr Kenneth Arnold.

La Provincia reproduce en la fecha indicada una nota de prensa de la agencia EFE de noticias que señala que continúan las apariciones de platillos volantes. Ante esta situación el general Arnold, veterano de la Segunda Guerra Mundial, opinaba que los objetos observados podían ser algún invento de su propio país en vías de experimentación; un invento extranjero fuera de control; aviones de propulsión a chorro o por reacción. El general Henry H. Arnold (que no era pariente del citado testigo K. Arnold), fue un brillante mando de la Fuerza Aérea norteamericana que participó en la operación Lusty (Luftwaffe Secret TechnologY). Tenía por objeto la captura y el análisis de documentos científicos, centros de investigación, aviones y armas alemanes de la Segunda Guerra Mundial, así como el reclutamiento de científicos y personal técnico.

Los extraterrestres no harían aparición hasta algunos años más tarde, así que podemos decir que hay un desfase entre el momento en que la historiografía del mito de los platillos volantes localiza su origen (24/6/47, caso K. Arnold) y el momento en que al repertorio de explicaciones se une la del origen extraterrestre, lugar casi común en cualquier historia del mito ufológico racional. Es importante señalarlo porque las fuentes menos críticas, y por desgracia mayoritarias, no suelen hacer distingos, de tal forma que esos primeros años en los que la sociedad occidental no pensaba en los alienígenas para entender esas extrañas observaciones celestes también se contabilizan entre los de la era de los platillos volantes en tanto que naves extraterrestres, asimilación exitosa a partir de entonces.

martes, 1 de septiembre de 2015

Introducción

El mito de los platillos volantes u ovnis nació en la prensa, concretamente en la prensa norteamericana a finales de los años 40 del pasado siglo. Pronto todo el mundo occidental se hizo eco de la aparición de misteriosos objetos de procedencia desconocida, más tarde extraterrestres. De ahí en adelante todo fue un rodar cuesta abajo, una carrera desbocada por la afirmación más sensacional, más sorprendente y más absurda hasta convertirse en un mito, en una explicación tácita sobre nuestro lugar en el mundo y en el cosmos, una creencia de carácter religioso firmemente anclada en las mentes occidentales imposible de eliminar, con una capacidad de asimilación tanto de elogios como de críticas, de pretendida apertura mental y cerrazón del mismo tipo inagotable. Cualquier información, cualquier rumor, especulación o conjetura científica provisional podía ser absorbida por el mito, por la mente de las personas que abrieron su mente a él sin pedir pruebas que estuvieran a la altura de lo que aseguraban sus representantes más conspicuos socialmente.

En las primeras décadas del mito los platillos volantes ocupaban las primeras páginas de la prensa; en los años noventa ocupaban la última, junto a otras noticias del mismo calibre y extravagancias variadas, simples rellenos con los que atraer la atención del lector antes de que éste abandonara el ejemplar en la barra del bar. De ser una importante preocupación social al principio, las apariciones de ovnis pasaron a codearse con actrices que aumentaban su pecho mediante la cirugía estética o sujetos que batían récords absurdos. En cierto sentido, los platillos volantes u ovnis siguen cumpliendo un rol similar en su historia mediática en la prensa: sorprender y llamar la atención, sólo que, al principio, nos hacían fruncir el ceño y en la actualidad nos hacen sonreír socarronamente. El descenso a la segunda división B del misterio en las últimas décadas es manifiesto en este retroceso hasta ocupar el furgón de cola de las publicaciones diarias, si es que aparece.

La caída a posiciones secundarias de las noticias ufológicas lleva aparejado también un cambio en sus contenidos. Y la prensa escrita de las Islas Canarias reflejó esta evolución –el objeto de este blog-, que no debió ser más que reflejo, a su vez, de lo que ocurría en otras regiones españolas y en el resto del mundo. En las primeras décadas, aproximadamente hasta 1967, abundan las referencias sobre la naturaleza global del misterio de los platillos volantes. Desde el citado año hasta mediados de la década siguiente, salvo los tres primeros años de la década, se produjo una auténtica avalancha de noticias, a diario en ciertas épocas. De ahí en adelante el misterio continúa siendo tal, pero es presentado de manera casi rutinaria y el número de noticias al respecto decrece rápidamente, apareciendo como sucesos puntuales entre otros. De hecho, en no pocas ocasiones las noticias sobre avistamientos quedan recluidas en la sección de sucesos. Más adelante, en los años noventa, siguen siendo colocadas en las páginas de sucesos o en la última, entre curiosidades más o menos chocantes. En cuanto al tipo de noticias ufológicas también es fácilmente detectable un cambio: la abundantísima casuística de los años cincuenta, sesenta y setenta junto con largos artículos, algunos ocupando páginas completas, da paso en los años noventa y primera década del siglo actual a comentarios pintorescos y en general superficiales sobre aspectos concretos como el secretismo oficial o la desclasificación de los informes secretos de las Fuerzas Aéreas españolas y de otros países.

El objetivo de este blog es ir comentando, sin periodicidad fija, algunas noticias ufológicas no relacionadas con la casuística ufológica canaria, o no directamente relacionadas con ella, sin orden cronológico. En mi archivo conservo más de 1.000 noticias publicadas en la prensa local bajo el citado criterio. Las relacionadas con la casuística canaria duplican, al menos, esa cifra (lo que no quiere decir que el número de observaciones sea el mismo; es bastante menor), pero ésta es materia para tratar en otra ocasión de forma conveniente. La auténtica invasión, que sí llegó, aunque alguna conferencia mía lleve por título la negación de esa invasión, tuvo lugar en los periódicos. Iremos echando un vistazo y comentando lo más destacado al respecto, desde Kenneth Arnold hasta ayer por la noche.